Esta semana hemos vivido una experiencia muy especial dentro de nuestro Aula de Inteligencias Múltiples, donde el aprendizaje se convierte en vivencia, emoción y creatividad.
A través de un taller de luz negra, el alumnado se sumergió en un ambiente diferente y motivador que despertó su curiosidad y favoreció la atención y la imaginación. Este tipo de experiencias sensoriales nos permiten aprender desde el asombro y el juego, elementos clave en estas edades.
La actividad giró en torno al cuento “¿Qué bigotes me pasa?”, una historia que nos ayudó a identificar y comprender distintas emociones, siguiendo el método RULER. Hablar de emociones desde pequeños les ayuda a conocerse mejor, a expresarse y a desarrollar la empatía.
Tras la lectura y el trabajo emocional, llegó el momento de expresarnos a través del arte. Cada alumno y alumna creó su propio personaje del cuento, dejando volar su imaginación y plasmando lo aprendido de forma libre y creativa. Este proceso artístico favorece no solo la creatividad, sino también la autoestima y la expresión personal.
Con actividades como esta, seguimos apostando por una educación que atiende a las diferentes inteligencias, que integra emoción, pensamiento y creatividad, y que pone al niño y a la niña en el centro de su propio aprendizaje.
Ha sido una experiencia muy enriquecedora que hemos disfrutado muchísimo… ¡y que seguro recordarán con ilusión!
Os dejo fotitos para que lo veáis.
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